Primero una aclaración, sobre el título. Resulta que un día vi una pintada en una pared que me pareció rizar un rizo ya rizado: HATE ANTI "A", donde "A" es un colectivo que no quiero nombrar porque no queda ni elegante ni sensato, pero del que puedo decir que se caracteriza sobre todo por odiar. Así pues, un "ANTI A" es uno que odia a otros que odian, con lo que ponerle un "HATE" delante es como elevarlo a un tercer nivel. Entonces imaginé cómo sería poner otro "anti" delante de la pintada, y luego añadir otro "hate", y seguir así en una cadena sucesiva de "antis" y "hates" alternativos. Cuando conseguí pronunciarlo sin trabarme la lengua el resultado parecía una versión lingüística de los Números de Fibonacci, por lo que lo llamé "el fractal del odio". Además, es como la versión negativa de lo que les pasa a los recién enamorados cuando hablan por teléfono: "Y yo a tí", "pero yo a tí más", "no, yo más", "que no tonto", "venga cuelga", "no, cuelga tú", etc. En la versión "hater" sería más o menos así: "Te odio", "y yo a tí", "pero yo a tí más", "que no bobo, que yo a tí más", "¡Que te calles ya, hijo de...!". Aunque parezca que todo esto no tiene mucho que ver con el tema, yo creo que es precisamente una metáfora muy adecuada del mismo, ahora veréis...
Más de 1.200 millones de personas en todo el mundo han descargado la app WhatsApp en sus smartphones, según datos del Eurobarómetro publicado por el Parlamento Europeo. Además, esta misma encuesta apunta que son los españoles los europeos que más utilizan la aplicación para comunicarse.
El grupo de espionaje Turla, tristemente célebre por atacar a gobiernos y su diplomacia desde al menos 2007, ha añadido una nueva campaña a su arsenal. Según ESET, la última táctica empleada por estos ciberdelincuentes utiliza un ataque del tipo abrevadero, o watering hole, para infectar a los usuarios de la popular red social Instagram a través de una extensión maliciosa de Firefox.