Te contamos lo que nunca te dijo nadie sobre el clickbait

Vas a flipar… pero tienes que seguir leyendo

El mundo de internet lleva desde hace muchos años caracterizado por una serie de trucos para atraer la atención de los usuarios y aumentar de esa forma las visitas, que al fin y al cabo son la mina de oro que buscan las empresas. Pero hoy te vamos a contar algo que jamás habías leído sobre este tema.

De entre todos esos trucos o estratagemas, sin duda el más conocido y nombrado es el llamado clickbait, traducible al español como ciberanzuelo o cibercebo, y que, como su propio nombre indica, busca a toda costa que se haga clic en un enlace a una noticia cuyo titular es muy llamativo y promete una revelación asombrosa que de momento no te permite saber hasta que no entres. Por ejemplo, en esta misma entrada en concreto podéis estar seguros de que lo que vais a leer no lo habéis leído nunca antes.

Ahora bien, una vez que se entra en esas noticias y se empieza a leer, uno se empieza a percatar de que eso tan revelador que te iban a contar tarda en llegar. Mientras tanto, los párrafos van dando vueltas y vueltas sobre el tema, pero sin mostrar todavía la clave, el dato sorprendente que te cambiará la vida. En el caso de esto que estás leyendo ahora, solo tendrás que tener algo más de paciencia, porque todo llegará, y no te vas a arrepentir.

Cabe preguntarse: Si ya hemos hecho clic en el enlace, y por lo tanto hemos contribuido de manera computable al aumento del tráfico a ese contenido web, ¿por qué marear tanto la perdiz y no ir al grano? Bueno, hay que decir que se deben considerar al menos otros dos elementos importantes para los buenos datos de seguimiento online de un negocio. Uno de ellos es el tiempo de permanencia en cada página web de la empresa, así que hay que entretener al lector antes de tirarle el caramelillo que buscaba. Así que ahora lo que debes hacer es seguir entreteniéndote leyendo esta maravilla de texto, que cuando llegues al meollo de la cuestión nos lo vas a agradecer.

El otro elemento importante al que nos referíamos en el anterior párrafo va abriéndose camino y mostrándose de forma ostensible a medida que bajamos con la rueda del ratón o hacemos scroll en la pantalla táctil del smartphone: la publicidad. Entre párrafo y párrafo, y a veces en mitad de uno, y a veces en toda la pantalla, y cualquier día de estos saliendo del dispositivo y colándosenos en casa, van apareciendo ventanitas publicitarias, banners, ventanas emergentes, y toda clase de incordios exasperantes que le van poniendo a uno de muy mala leche… Y claro, para hacer pasar por todos ellos al internauta hay que obligarle a seguir leyendo, y bajando, y leyendo, a ver si de una repajolera vez le cuentan la cosa tan importante que en el titular le prometían que le iban a contar. Por lo tanto, puedes estar tranquilo, amigo lector, porque, si te das cuenta, ni en este texto, ni en ninguno de este blog, metemos publicidad incrustada en medio del contenido, así que no podrás decir que lo que llevas leído hasta ahora buscaba ese objetivo, puesto que no lo hay. Tú sigue leyendo, que ya verás…

Y finalmente, tras mucho dar la turra con una buena e interminable chapa, una vez que hemos conseguido que al lector se le haya pasado el tiempo mientras ve como por la ventana ya no entra luz del día, posiblemente le haya empezado a salir barba, su último modelo de móvil se haya quedado desactualizado, y hasta Jordi Hurtado haya dejado de trabajar en televisión, entonces aparece la gran revelación, el dato que el titular prometía, y tras el cual ya apenas va a quedar un poco texto más. Eso sí, esa información tan importante puede que, una vez revelada, no parezca tan interesante. Puede incluso que no tenga nada que ver con lo que prometía el titular. Pero eso son minucias. Porque lo que de verdad importa, y aquí es donde debes valorar tu esfuerzo de lectura, amigo internauta, no es la meta, sino el viaje para llegar a ella. Así pues, valora el viaje de leer, amigo… ¿Cómo te quedas? ¿A que valía la pena?