Hay otra ciberesiliencia, que es la de los usuarios de tecnología

Adaptando la versión digital del concepto motivador

Con motivo de la pandemia se pusieron de moda palabras que resaltaban la lucha personal y de la sociedad por tirar p`alante, bajo el celestial lema aquel del “saldremos mejores” (ejem, ejem…). Una de esas palabras, anteriormente muy poco utilizada, es la resiliencia.

Según la RAE, la resiliencia es la  capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos, pero esa es solo la definición clásica. En el marco de las últimas décadas, caracterizadas por crisis como la mencionada de la COVID, y al mismo tiempo por un afán ilimitado de éxito y productividad, la palabra le vino que ni pintada a los gurús del coaching motivacional: La resiliencia era el nuevo “¡a Dios pongo por testigo que nada nos detendrá en nuestro camino a lo más alto!”.

Y claro, en este asunto no podía dejar de intervenir y apropiarse de la idea el sector de las tecnologías de la información, epítome del triunfo del progreso, faltaría más. Entonces es cuando algún gurú techie llega y acuña el término “ciberresiliencia”, que en el ámbito digital se ciñe al segmento de la ciberseguridad: Según la Wikipedia, la ciberresiliencia es la capacidad que tiene una organización o sistema para seguir cumpliendo sus objetivos aun cuando está siendo afectado por ciberataques.

Pero a nosotros nos parece que esto último, de lo que no negamos su importancia, suena poco motivacional, y lo cierto es que la gente que utiliza sistemas informáticos y dispositivos digitales en general (que es todo el mundo, vaya), necesita muy a menudo un buen coach que le suelte mensajes de Mr. Wonderful, para poder superar las estresantes situaciones a las que la tecnología nos tiene habituados.

Sí amigos, hace falta ciberresiliencia cuando los sistemas operativos se quedan colgados, para que la vez número quinientos veintisiete de la ruedecita dando vueltas no provoque una patada contra el ordenador. Hace falta ciberresiliencia cuando una mala conectividad Wi-Fi te impide una y otra vez ver bien la televisión. Hace falta ciberresiliencia cuando se te apaga el PC por falta de batería sin haber guardado los cambios. Hace falta ciberresiliencia cuando ves que tienes doscientos mensajes de Whatsapp sin leer, especialmente si son de grupos tipo “comunidad de vecinos” o “padres de alumnos”. Hace falta ciberresiliencia para soportar las miles de veces que salta el antivirus para decirte que tienes ochocientos problemas que solo puedes resolver comprando la versión premium. Hace falta ciberresiliencia para aguantar las tropecientas veces que viendo Youtube te salen anuncios con Antonio Lobato…

En definitiva, hace falta ciberresiliencia para ser un pulpo en la nube.