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27/09/2011

Tus acciones hablan por ti. Todo lo que publiques, todo lo que digas, con todo el marketing que inviertas para demostrarlo, solo al final vale lo que hagas.
Como las personas, los fabricantes demuestran lo grandes o pequeños que son y no por sus dimensiones a nivel de facturación, ni por delegaciones comerciales nacionales e internacionales que tengan. Lo hacen con su forma de trabajar, tanto con el canal de distribución como con el resto de sus clientes, sean del canal que sean.
Un cliente me contó lo ocurrido con un fabricante de software, del cual ERA distribuidor. Consigue adaptar un producto de este fabricante a una necesidad de un cliente suyo, no sin ciertos problemas en la configuración. A los pocos días, mi cliente tiene un problema de índole familiar y tiene que ausentarse de su trabajo (para aclarar, diré que es un autónomo, por lo que no cuenta con mucha más ayuda que la suya propia) y el cliente al que le había instalado el programa, tiene problemas que le dificultan su labor hasta el punto de hacerla imposible. El cliente final, ante la imposibilidad de contactar con mi cliente, determina por su cuenta ponerse en contacto con el fabricante. Y aquí el fabricante empieza a demostrar su “clase”.
Lo que tiene guasa es que el fabricante advierte al cliente final de que existía una promoción vigente (ese mismo día, es decir unas semanas después de la instalación) que le permitía tener el programa con un importante descuento y le “regalaban” parte del soporte, además de solucionarle el problema que le acontecía. Lo clama al cielo, es que el fabricante se dedico a reventar la relación con el cliente final, por los motivos que sean. Lo que ya es intolerable es que mi cliente, una vez recuperado, al hablar con el fabricante, no solo le niegan todo lo explicado por el cliente final, sino que le recriminan su falta de dedicación a la distribución del producto al no haberse preparado para las ventas del mismo. Que ellos no ayudaron al cliente final, que era labor del distribuidor (eso sí, el programa se “arregló” solo).
Mi cliente me pregunta ¿tú conoces a alguien que haya sufrido una jugarreta de estas? Sí, claro. Quizás no de software. Pero algunos “fabricantes” han demostrado ser más pequeños de lo que dicen ser, al igual que las personas.
Y vosotros, ¿habéis tenido alguna de estas?
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